Luminarium.+Arquitectura+del+Aire26 agosto, 2015 Landahlauts

Uno de los capítulos más perjudicados por las políticas austericidas de los Presupuestos generales del estado durante la presente legislatura ha sido la I+D+i de uso civil, que ha sufrido recortes más que espectaculares desde que en 2009, antes del inicio de la crisis, se alcanzó el pico de inversión I+D+i en España. En los presentes presupuestos de 2016 se ha anunciado un incremento del 2,2 % del presupuesto dedicado a I+D respecto a la del año 2015 (lejos aún del 3% del PIB que europa propone para 2020), pero este incremento es engañoso, porque encubre el espectacular descenso presupuestario, sobre todo en lo civil, en los años anteriores, lo que nos ha alejado significativamente de las recomendaciones de inversión I+D+i de la Unión Europea. Por poner un ejemplo, si comparamos la inversión I+D+i de 2009 (que marca el pico de inversión I+D+i en España cuando se pretendía converger con Europa, con la prevista para 2016, la diferencia es de más de 3.100 millones, desde los 9.661 millones de 2009 a los 6.519 de 2016.

La justificación que el gobierno del PP ha dado a las drásticas bajadas de inversión en I+D+i civil ha sido precisamente la crisis y la necesidad de austeridad. Pero, sin embargo, en nuestro contexto la crisis no ha supuesto esto, sino al contrario, que regiones líderes en innovación como Dinamarca, Finlandia, Reino Unido, Alemania o Suecia lo que han hecho es aprovechar esta coyuntura para aumentar su inversión en ciencia a pesar de la crisis económica para ganar desarrollo a largo plazo , lo cual contradice fuertemente la máxima rajoiniana de que crisis implique forzosamente desinversión en investigación y desvela la apuesta ideológica por privilegiar una sociedad más ignorante propia de la neoderecha española. Pero, a su vez, las características de nuestra inversión en I+D+i son curiosas: mientras se ha maltratado de forma grave la investigación civil, hasta el punto de generar un verdadero retroceso científico en España y una alarmante expulsión de investigadores, se ha mimado una supuesta investigación más desarrollo militar, que encima se ha enfocado principalmente a la fabricación de armas pero no a un aporte científico o un desarrollo de investigación alguna. El cuadro que aportamos a continuación nos muestra la evolución de la I+D+i desde los presupuestos de 2006 a la actualidad.

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El cuadro muestra la evolución de este descenso significativo del esfuerzo inversor en I*D+i a los largo de una serie de años, desde 2009 al actual, descenso que, sin embargo, es altamente engañoso por lo que respecta a la I+D+i militar, porque, además de los créditos consignados en los presupuestos Generales en esta serie, la I+D+i militar (insistimos, destinada a la fabricación de armas y no a ninguna investigación ni desarrollo científico) se han visto constantemente incrementados con la aportación de créditos extrapresupuestarios para dicha financiación, lo que ha distorsionado, por la puerta de atrás, el esfuerzo de I+D+i militar.

Aclaremos además que la i+d+I militar se encuentra dispersa en los presuùestos del MInisterio de defensa y en los del MInisterio de Industria con el objetivo de disfrazar la cifra final.

Aparte de otras críticas que haremos luego, es necesario preguntarse a qué se debe esta “singularización” de partidas específicamente militares de la I+D+i, desgajadas y particularizadas respecto al conjunto de la i+d estatal. ¿Qué tiene de especial lo militar para necesitar partidas de inversión ”I+D+i” propias? Sencillamente, que no se trata en realidad de “I+D+i” sino de ayudas encubiertas a la industria militar para la fabricación de armas destinadas a nutrir a los ejércitos propios y a la exportación, por cierto bastante lucrativa, de la que no deja de ser la séptima potencia exportadora de armas del mundo. Es sencillamente una manera de encubrir gasto militar puro y duro bajo el marchamo inmerecido de investigación y desarrollo. Paradójicamente, lo militar no aporta conocimiento científico ni investigación de primera mano, sino que aprovecha la investigación ajena y la fagocita para sus fines industriales y comerciales.

No es tampoco la única característica peculiar de esta “singularización” de la I+D+i militar respecto del resto de capítulos de I+D+i, que abarcan campos enormemente diversos (ciencia médica, biológica, medioambiental, innovaciones tecnológicas, energías alternativas, investigación desarrollada por universidades, y un largo etc.). A diferencia de las partidas “militares” que están todas ellas destinadas a proyectos “encargados” y “comprometidos” de antemano por el Estado y que por tanto, a pesar de ser, en su mayoría, créditos a interés cero, son créditos suficientemente avalados y que se consumen año tras año al 100% por las industrias militares. Por el contrario, las partidas de I+D+i civil, también pertenecientes al capítulo financiero y a préstamos y ayudas directas de los PGE, son en su mayoría líneas de crédito (esta vez no a interés cero) que no tienen una garantía final y que las empresas o universidades que concurran a los mismos deben asumir a su propio riesgo, lo que hace que gran parte de estas engañosas partidas (alrededor de la mitad) queden, año tras año, desiertas y no se liquiden, lo que hace que, a diferencia de la cifra final de los créditos militares i+d+i, que se consumen por completo y más tarde se amplían mediante la emisión de créditos extraordinarios con cargo a la deuda pública, queden sin liquidar y por tanto no constituyan sino ficticiamente inversión en I+D+i real.

Si vemos el gráfico de I+D+i Civil, distribuido entre subvenciones directas y prestamos (que no son liquidados sino a su cincuenta por ciento) veremos la realidad desastrosa de la I+D+i de otra manera:

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Un estudio de José Molero y José de Nó en el análisis de la Confederación de Sociedades Científicas en España , explica así que

“atendiendo exclusivamente a los fondos asignados a I+D+i en los PGE (ni siquiera a los realmente empleados) no se puede decir que haya una acción decidida de impulso para que el conocimiento sea el motor del desarrollo económico de España”. No es casualidad que España, uno de los países d la OCDE que más ha atacado y reducido el porcentaje de PIB en I+D+i en los últimos años, sea a su vez el segundo país del mundo, después de EE.UU que más invierte en “I+D+i militar?

Unos datos que muestran el desprecio por la ciencia y la descarada política de disfrazar y mimar el gasto militar enfocado a engrosar el negocio de la venta de armas.