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Una cuestión social, surgida por una crisis que engulle como Caribdis todo lo que se conoció hasta ahora como derechos sociales.

24 agosto, 2015 Publicado en: EN ESPAÑA

Ignacio Fiz y Clara Rivas Front Cívic Som Majoria de les comarques de Tarragona

Últimamente está en boca de muchos políticos las palabras “Unidad Popular”, pero, viendo sus reacciones ante las propuestas de conformarla y definirla, da la sensación desde nuestro punto de vista de que o bien no saben qué quieren decir estas palabras o, lo que sería peor, desdeñan su significado real porque, en realidad, no les interesa.

Un antecedente conocido de esta Unidad Popular lo tendríamos que buscar en las elecciones de Chile de 1970 en la qual varios partidos de izquierda se presentaron bajo una denominación y acción común. Unas elecciones, en las cuales dos de los aspirantes de esta Unitat Popular eran por un lado Salvador Allende, y por la otra una figura cultural y política de la talla de Pablo Neruda.

La historia ya nos dice cual fué el candidato que finalment se presento y que permitió el triunfo de las izquierdas en Chile. Y el resto de la historia, desgraciadamente, lo conocemos: el golpe de Estado orquestado desde Washington bajo la sombra alargada de la operación Cóndor, y que destruyó el sueño de cambio en Latinoamérica y de librarse del “cariñoso” abrazo del “amigo americano”.

Si miramos en primer lugar que querríamos decir con Unidad Popular, podríamos empezar, a vuelo de diccionario, con su definición donde evidentment veríamos que Unidad procede de Unión. Y, a su vez, ésta, en una de sus accepciones, se explicaría a través de palabras como alianza o confederación. Pero, mirando un poco más allá, encontraríamos una segunda acepción que se ajustaria más a lo que queremos expresar. La unidad se entendería entonces como “la conformidad y concordia de los ánimos, voluntades y dictámenes”. Es decir, que la unidad recogería los ánimos, las voluntades en nuestro caso Populares, las cuales en sus particularidades, intereses diferentes y formas de buscar cambios, rupturas y transformaciones de la Sociedad se encontrarían separadas y aisladas ante la unidad del capitalismoe neoliberal o su marca blanca, igualmente destructora, socialdemòcrata. En esta situación, los ánimos y las voluntades Populares en un entorno de conformidad y concordia de intereses y voluntades comunes buscarían un bloque heterogéneo común. Y esta conformidad y concordia estaría en buscar los puntos comunes de transformación y ruptura.

Ahora bien, veamos si las propuestas de Unidad Popular que algunos dicen secundar forman parte de esta premisa que aportamos en este texto. Por un lado, nos encontramos algunos que dicen “no estamos en contra, ven, aceptaremos a todo el que venga”. Es decir, que éstos ofrecen su paraguas, sus siglas, y sus principios, sin concesiones y sin moverse un solo centímetro hacia la concordia y la conformidad de acciones y voluntades. Otros, por el contrario, no tienen problema en cambiar continuamente sus objetivos y programas según sean correctos o incorrectos politicamente o dejen de estar entre los top ten de las encuestas mediáticas. Y como resumen a esta actitud nada mejor que parafrasear a aquel marxista que era Groucho cuando decía “no se preocupe por mis principios que sino le gustan le haré unos nuevos y a la medida”.

Otra actitud la encontramos en aquellos que piensan que la Unidad Popular tan solo consiste en montar listas electorales comunes, sumando siglas, escogiendo a su representante, sabiendo que si realizan primarias seguro saldrá elegido. Y eso si aceptan, por quedar bien, que se integren algunos movimientos sociales, para que no se diga y porque queda bien en la foto. Y, desgraciadamente, la concordia y la conformidad no es de ánimos ni voluntades sinó de ver quién se coloca en la lista electoral y en qué orden. La gran batalla solo reside en ver quién ocupará los lugares más altos de las listas conjuntas y no en buscar la concordia, la conformidad de acciones e intereses y, por tanto, no la Unidad, y mucho menos Popular.

Para nosotros, la Unidad Popular va mucho más allá, es independiente de si la gente milita o no en partidos, movimientos sociales, etc. Es ver si están o no de acuerdo en unos puntós básicos, auténticas líneas rojas tres las cuales las voluntades y ánimos se junten hasta crear un contrapoder, un bloque hegemónico. Lógicamente, han de ser puntos esenciales que reflejen los ánimos y las voluntades de crear una Sociedad rupturista en un sistema que colapsa y que nos arrastrará a todos en la caída si no nos dejamos de intereses individuales o sectaristas y ansias de egos desbocados.

En el contexto de unas cercanas elecciones generales, propondríamos unos posibles puntos mínimos surgidos de la concordia y la conformidad de voluntades y ánimos, que podrían ser la base sobre la cual construir una Unidad Popular. Unos puntos mínimos, surgidos para afrontar el estado de emergència creado por la política econòmica errática, destructiva y, en definitiva, de tierra quemada de nuestros gobiernos bajo el mandato imperativo del FMI y la Troika, y que serían por ejemplo:

1.Un referéndum para cuestionar el pago de la deuda tanto la legítima como la ilegítima.

2.Un Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 1.000 euros al mes y ni una sola pensión por debajo del SMI.

3.Una Reforma fiscal

4.La Nacionalización de la Banca.

5.La Nacionalización de los sectores estratégico de la economia .

6.La Nacionalización de la gestión de los transportes, el agua y la electricidad 7.El inicio de un proceso de cuestionamiento de la Europa econòmica surgida de Maestricht 

Y tampoco podemos olvidar las elecciones autonómicas. Unas elecciones en las cuales la cuestión social ha quedado desplazada erróneamente, desde nuestra perspectiva, por la cuestión nacional. Una cuestión social, surgida por una crisis que engulle como Caribdis todo lo que se conoció hasta ahora como derechos sociales, ha quedado arrinconada como un trasto viejo del discurso, tanto de los partidos tradicionalistas como de aquellos que pretendent no serlo. Y esta situación en la cual la pelea ha convertido en eje terrestre el falso debate unionista/independentista, lo cual solo conseguirá propiciar la victoria triunfal de una derecha que ha hecho todo lo posible escondiéndose tras las cifras macroeconómicas, perjudicando y llevando a la miseria de forma exponencial a una gran parte de la gente que dice representar. Por tanto, la Unitat Popular en estas autonómicas ha de desplazar el eje universal nuevamente hacia la cuestión social, el único elemento que hará posible que una majoría social realmente pida ejercer sus derechos soberanos. Y el ejemplo de la autentica soberanía que ha dicho no a esta Europa inhumana ha sido recientemente Grecia. ¿Y qué partidos soberanistas (y unionistes, naturalmente) harían en el caso de gobernar, una consulta sobre una cuestión en la que las vida de miles y miles de persones estén en juego?.

Y, por tanto, la cuestión social, verdadero eje central de una Unidad Popular, tendría que tener como cuestiones fundamentales las siguientes prioridades inmediatas.

1.Renta garantizada de ciudadania

2.Una Sanidad pública

3.Enseñanza pública, laica y de calidad.

4.Un sistema universitario público y accessible a la Sociedad en su conjunto, sin tasas discriminatorias.

5.La gestión pública del transporte, la energía, el agua, y otros Servicios públicos principales.

6.Ni un solo deshaucio más

7.Fin de la pobreza energética.