Imagen de las manifestación celebrada en Madrid el pasado mes de marzo convocada por las Marchas de la Dignidad. / Efe FRENTE CÍVICO-SOMOS MAYORÍA, MARCHAS DE LA DIGNIDAD Y APOYO MUTUO DAN PASOS EN ESTE SENTIDO

Fuente: Cuarto Poder SATO DíAZ
 
    Mucho se está hablando últimamente de la unidad popular en el ámbito  electoral, es decir, de cómo articular una candidatura de confluencia de cara a las elecciones generales que sustente un programa político de  cambio. Sin embargo, los movimientos sociales miran más allá de los  comicios y plantean la necesidad de un contrapoder al sistema neoliberal desde la movilización ciudadana. En este aspecto, la apuesta del Frente Cívico-Somos Mayoría fundado por el excoordinador federal de IU, Julio Anguita, es clara. “Sólo a través de la articulación del poder social es posible ampliar el margen de maniobra que tiene luego un gobierno para poder  aplicar un programa de cambio, un programa de transformación,  alternativo. Si no es por esto, estamos perdidos”, relata a cuartopoder.es el coordinador de la Mesa Estatal de esta plataforma, Héctor Illueca.
     De este modo, el Frente Cívico está manteniendo encuentros con  diferentes movimientos y organizaciones sociales para trabajar en “un  decálogo de puntos básicos que pudieran servir como aglutinante con la  característica fundamental de ser cuestiones de emergencia social y  dirigidas a satisfacer las necesidades más perentorias”. “A principios  de septiembre tendremos algo más concreto de la idea de convocatoria  social que proponemos”, prevé Illueca, que adelanta a este medio algunas de las propuestas que están trabajando: “En Educación, la  reivindicación de incrementar el gasto en educación hasta llegar al 7%  del PIB y la derogación de la LOMCE; en Sanidad, la derogación del  decreto de Sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud que abrió la  puerta a las privatizaciones; la exigencia de un Salario Mínimo  Interprofesional de 1.000 euros y que ninguna pensión esté por debajo;  una reforma fiscal que permita la financiación en la línea de lo que  proponen los técnicos del Ministerio de Hacienda, con un nuevo tipo del  35% en el Impuesto de Sociedades y un nuevo impuesto sobre la riqueza  que pudiera sustituir al antiguo del Patrimonio que permita recaudar más de 3.000 millones de euros”. Para el coordinador del Frente Cívico,  esto se resume en dos cuestiones fundamentales: “Por una parte, la  derogación de la reforma constitucional del 2011, que constitucionaliza  el neoliberalismo y condena a la austeridad al país. En segundo lugar,  la auditoría pública de la deuda que permita distanciarse de la carga  que asfixia la economía”.
    Para Héctor Illueca, estas propuestas deben ser las líneas a seguir  para la creación de una respuesta social que “va más allá de las  elecciones”. “La idea fundamental del Frente Cívico no es una alianza  para las elecciones, sino una articulación de poder social de todos los  movimientos y organizaciones que han articulado la lucha social durante  todos estos años y alrededor de estas un contrapoder al poder real que  está articulando el sistema que ni siquiera está en el Parlamento, sino  que está en otros sitios”, explica. “La idea es un poder social  organizado para reequilibrar el déficit estructural de poder que existe  en nuestra sociedad y eso no tiene ver con lo electoral, es un  planteamiento a largo plazo que tiene que ver con correlaciones de  fuerzas sociales”, añade.
El ejemplo de lo sucedido en Grecia, donde un gobierno de izquierdas  no ha sido capaz de evitar que se impongan las políticas neoliberales,  es un argumento para el coordinador del Frente Cívico: ” En Grecia un  partido de izquierdas ha ganado las elecciones con una serie de medidas  al servicio de las grandes mayorías sociales y cuando ha llegado al  Gobierno ha encontrado que su margen de maniobra es nulo y que son otros poderes los que tienen la capacidad de imponer las políticas de  austeridad. No sólo los poderes económicos, también poderes estatales  que a través de la UE, del actual marco institucional, tienen un  auténtico poder constitucional, como es el caso del Estado alemán”.
Héctor Illueca, Juan Rivera y Julio Anguita
 
Por ello, Illueca apuesta por “articular una convocatoria ciudadana  que pudiera revitalizar la movilización social”. Y, para eso, informa:  “Vamos a intentar coordinarlo con los eventos que están organizándose  desde las Marchas de la Dignidad, para el 22 de  octubre”. Efectivamente, las Marchas de la Dignidad preparan una serie  de movilizaciones para este otoño, que caminan en las líneas señaladas.  “El día 19 de septiembre tenemos una asamblea abierta en el Matadero en  Madrid en la que participará también gente de otros colectivos y  movimientos sociales. Queremos crear un futuro de lucha, y lo primero  será decidir qué vamos a hacer el 22 de octubre, cuando teníamos convocada una huelga general que la estamos reconfigurando en otra forma de lucha”, comenta a este medio Ernesto Sarabia, uno de los portavoces de las Marchas, asegurando que “ese día será  clave para organizar un futuro compartido de trabajo de los movimientos  sociales y fuerzas políticas”.
Además de la movilización del 22 de octubre, las Marchas tienen programadas otras acciones de protesta, como las Euromarchas que llevarán las reclamaciones de diferentes movimientos sociales europeos hasta Bruselas también en octubre, tal y como adelantó este periódico. Sarabia  comparte la visión de Illueca: “No basta con llegar al poder, como en  Grecia, también hay que crear un contrapoder popular. Hay que controlar a los gobernantes desde la protesta y la lucha social, desde la calle,  porque aunque sea un gobierno afín, no podemos dejar que se duerman en  los laureles”.
Apoyo Mutuo
Desde una perspectiva ideológica más próxima al pensamiento libertario surgió la iniciativa Apoyo Mutuo que también busca la unidad de los movimientos sociales. Esta  plataforma, que viene organizando encuentros en distintos puntos del  Estado desde su nacimiento, lanzó en junio un manifiesto titulado “Hacia el poder popular”  en el que llaman a la ciudadanía a “crear contrapoder”. “Para  plantearnos una estrategia de ofensiva debemos crear nexos de unión y  coordinación entre los diferentes sectores en lucha para construir  movimientos populares amplios”, señala el texto. “A esto quiere  contribuir Apoyo Mutuo, a organizarnos en un poder popular crítico,  propositivo y que sirva de referente, que ponga sobre la mesa propuestas transformadoras y construya ejemplos que sirvan para fortalecer unas  bases de solidaridad que sigan construyendo otro mundo aquí y ahora”,  aseguran, contraponiendo este poder ejercido desde los movimientos  sociales a los partidos políticos o plataformas electoralistas.  “Aparecen por fin los líderes, incorporados independientemente de su  origen a la casta estatal y buscados desde el principio por los medios  de comunicación de la oligarquía. Se acababa el incómodo no entender  cómo cientos de miles de personas salían día tras día a la calle sin ser convocados por alguien famoso o por una organización estructurada con  nombre y apellido”, explican. “Sin embargo, sabemos que las cosas  cambiaron con el 15M, que estamos todos y todas más despiertas, más  informadas, menos ignorantes de la injusticia de nuestra situación.  Sabemos que la gente sigue trabajando en los barrios, en los pueblos.  Que se cae y se levanta”, prosigue el escrito.